Este podcast llega a Radio LA FONTANA gracias a su medio asociado Radio Francia Internacional (RFI). Visita su sitio web haciendo clic aquí.
Aviso legal: Los contenidos digitales están enlazados a través RSS, no han sido republicados ni copiados en este sitio web: sólo son reproducidos a distancia.
Miles de estudiantes en Cuba vuelven a las aulas en medio de una extrema precariedad entre apagones, malnutrición y un sistema educativo colapsado por la falta de material y docentes.
Para muchos niños el sonido del timbre es sinónimo del regreso a las aulas, de reencontrarse con sus amigos y de expandir sus conocimientos. Sin embargo, no será para todos igual, especialmente para los miles de estudiantes cubanos que se enfrentan a una vuelta al cole marcada por la escasez.
“La peor vuelta al cole”
Para ellos, volver a la escuela significa un año más intentar estudiar entre apagones, carencia nutricional y un importante deterioro del sistema educativo de Cuba. “Probablemente sea la peor vuelta al cole en estos 67 años de la llamada Revolución Cubana. Es una vuelta al cole después de unas vacaciones que no han sido vacaciones para la gran mayoría de los niños y niñas cubanas. Es una vuelta llena de angustias y de incertidumbres, de precarización de las condiciones materiales. Es un regreso a clases, además, en condiciones de extrema excepcionalidad para la gran mayoría de los niños”, comenta Elaine Acosta, directora del Observatorio Cuido60.
El curso anterior tuvo que finalizar anticipadamente por la crisis energética y la brecha digital que impedía realizar en buenas condiciones las clases. Además, la malnutrición en los estudiantes, provocada por la escasez de productos básicos, también es uno de los puntos que más preocupan a las familias.
“La gran mayoría de las mujeres, de las madres, sacrifican su propia alimentación, por lo menos para proveer algo a los hijos para mandarlos con una merienda a la escuela, con un almuerzo y puedan soportar, digamos, lo que necesita una carga activa”, subraya Acosta.
Edificios inadecuados y falta de maestros
Unas condiciones que también denuncia Mailén, una madre de tres hijos residentes en La Habana: “La escuela de mis hijos está en reparación desde hace más de seis meses porque le estaba cayendo los pedazos de techo arriba a los niños. De hecho, se estaba desplomando el piso de una de las aulas de arriba y estaban cayendo los escombros en el aula de abajo y tuvieron que desalojar esas aulas. Los niños llevan medio curso, los grados más grandes, yendo a otra escuela a recibir las clases porque en esa escuela no podían estar”, cuenta.
A esto se suma la falta de maestros. En 2024, el oficialismo reconoció que el país tenía una necesidad de alrededor de 24 mil docentes para completar las plantillas. “Se produce una fuga de profesores y de auxiliar porque las condiciones laborales, los salarios, obviamente no compensan el esfuerzo, el sacrificio y la dedicación que tiene una profesión como el magisterio”, señala Elaine Acosta.
Mientras suena la campana y comienza otro curso, las familias cubanas afrontan el reto de garantizar una educación digna a los más pequeños.
Miles de estudiantes en Cuba vuelven a las aulas en medio de una extrema precariedad entre apagones, malnutrición y un sistema educativo colapsado por la falta de material y docentes.
Para muchos niños el sonido del timbre es sinónimo del regreso a las aulas, de reencontrarse con sus amigos y de expandir sus conocimientos. Sin embargo, no será para todos igual, especialmente para los miles de estudiantes cubanos que se enfrentan a una vuelta al cole marcada por la escasez.
“La peor vuelta al cole”
Para ellos, volver a la escuela significa un año más intentar estudiar entre apagones, carencia nutricional y un importante deterioro del sistema educativo de Cuba. “Probablemente sea la peor vuelta al cole en estos 67 años de la llamada Revolución Cubana. Es una vuelta al cole después de unas vacaciones que no han sido vacaciones para la gran mayoría de los niños y niñas cubanas. Es una vuelta llena de angustias y de incertidumbres, de precarización de las condiciones materiales. Es un regreso a clases, además, en condiciones de extrema excepcionalidad para la gran mayoría de los niños”, comenta Elaine Acosta, directora del Observatorio Cuido60.
El curso anterior tuvo que finalizar anticipadamente por la crisis energética y la brecha digital que impedía realizar en buenas condiciones las clases. Además, la malnutrición en los estudiantes, provocada por la escasez de productos básicos, también es uno de los puntos que más preocupan a las familias.
“La gran mayoría de las mujeres, de las madres, sacrifican su propia alimentación, por lo menos para proveer algo a los hijos para mandarlos con una merienda a la escuela, con un almuerzo y puedan soportar, digamos, lo que necesita una carga activa”, subraya Acosta.
Edificios inadecuados y falta de maestros
Unas condiciones que también denuncia Mailén, una madre de tres hijos residentes en La Habana: “La escuela de mis hijos está en reparación desde hace más de seis meses porque le estaba cayendo los pedazos de techo arriba a los niños. De hecho, se estaba desplomando el piso de una de las aulas de arriba y estaban cayendo los escombros en el aula de abajo y tuvieron que desalojar esas aulas. Los niños llevan medio curso, los grados más grandes, yendo a otra escuela a recibir las clases porque en esa escuela no podían estar”, cuenta.
A esto se suma la falta de maestros. En 2024, el oficialismo reconoció que el país tenía una necesidad de alrededor de 24 mil docentes para completar las plantillas. “Se produce una fuga de profesores y de auxiliar porque las condiciones laborales, los salarios, obviamente no compensan el esfuerzo, el sacrificio y la dedicación que tiene una profesión como el magisterio”, señala Elaine Acosta.
Mientras suena la campana y comienza otro curso, las familias cubanas afrontan el reto de garantizar una educación digna a los más pequeños.





















¿Has notado firmas como «Redacción digital» o «Con información de Comunicado de prensa»? Acá te contamos en qué consiste cada una y cómo trabajan los periodistas y redactores de nuestro medio.
Corresponde a la o las personas responsables de la redacción del artículo.
Regularmente, los artículos van firmados por el periodista/redactor que elaboró la nota, con su nombre y dos apellidos. Esto permite identificarlo y lo hace responsable ante la sociedad.
Cuando en la elaboración del artículo participa más de un periodista o es un trabajo colectivo, es firmada por "Redacción".
Desde 2023, apoyamos nuestro trabajo en herramientas de Inteligencia Artificial (IA). Sólo la utilizamos para analizar y procesar la información que obtenemos y construir estructuras de redacción. Todo es supervisado y editado por un periodista.
Corresponde a la persona, institución o plataforma de la cual se obtiene la información. Se presenta con «Con información de…».
Corresponde cuando la información fue recabada por el equipo de nuestro medio. Si sólo fue recabada por un periodista, va sólo su nombre. Lo mismo cuando es de otro medio de comunicación.
En ocasiones, hay instituciones u organismos que envían o publican textos con información útil para la prensa. Jamás publicamos dichos textos: extraemos la información relevante, la contrastamos y complementamos.
Decenas de instituciones mantienen su comunicación institucional a través de redes sociales (RR.SS). Verás esto cuando hayamos obtenido información por esa vía.
Publicar tu opinión nunca había sido tan fácil. A continuación, rellena estas casillas y escribe lo que deseas publicar en LA FONTANA.
Cientos de lectores ya se han unido a nuestro Grupo de WhatsApp.
Durante el día enviamos las noticias que marcan la pauta en el diario e informamos hechos de último minuto.