¿Por qué el proceso constituyente está hecho a la Chilena?

Por Tomás Landaeta | En primer lugar, por la creencia en los mitos, en especial este que nos dice que los problemas que han aquejado al pueblo se resolverán con una nueva Constitución que garantice los derechos sociales y económicos, porque al final del día esto depende de la buena voluntad política, del financiamiento, y de la eficiencia y ética del Estado...

Esta sección es un espacio abierto.

Las opiniones vertidas aquí pertenecen exclusivamente a su autor y no necesariamente representan una mirada editorial.

¿Quiere enviar sus columnas a La Fontana? Escriba a contacto@lafontana.cl

En primer lugar, por la creencia en los mitos, en especial este que nos dice que los problemas que han aquejado al pueblo se resolverán con una nueva Constitución que garantice los derechos sociales y económicos, porque al final del día esto depende de la buena voluntad política, del financiamiento, y de la eficiencia y ética del Estado. Por ejemplo, en el artículo 19, Nº 2 de la actual Constitución nos dice que “en Chile no hay persona ni grupo privilegiados”, y esto claramente no se ha cumplido por estar escrita.
En segundo lugar, porque hay una complejidad democrática en el ideal de que la nueva Constitución debe emanar del “pueblo”, ya que esto implica un gran debate y dolor de cabeza. Uno de los grandes politólogos de la historia, Giovanni Sartori, nos hacía ver lo difícil que era definir «Pueblo», y dadas las pretensiones, surge esta interrogante; ¿será el «Pueblo» el que conformará la Asamblea Mixta o Constituyente o serán personajes importantes que en su mayoría pertenecen a la élite?
En tercer lugar, porque hay una contradicción en el Plebiscito que es el mecanismo que se utilizará para elegir a los representantes de la posible Asamblea Mixta o Constituyente, que en este caso será el sistema D’Hont de listas, el mismo que se ocupa para elegir diputados o concejales. La ironía es que se usará el sistema electoral que tanto se ha criticado por proteger a “los de siempre”.
En último lugar, porque hay un error conceptual muy importante, que es el de nombrar “Convención Constitucional” a un proceso Constituyente, y el hecho mismo de complicar la vida de los ciudadanos al referirse por “convención” a una “asamblea”. Una Asamblea Constitucional es la que reforma la Constitución vigente, una Asamblea Constituyente es la que redacta una nueva Constitución.
Por eso, más allá de los cambios culturales que algunos pretenden construir, podemos darnos cuenta que el Proceso Constituyente fue elaborado a la chilena, porque en los mismos medios de solución están insertos los vicios que caracterizan a la sociedad nacional.

Print Friendly, PDF & Email

Esta sección es un espacio abierto, por lo que las opiniones vertidas aquí pertenecen exclusivamente a su autor y no necesariamente representan una mirada editorial.

0 Comentarios
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios

| Últimas noticias