¿Alguien ha pensado en las comunas?

Por Tomás Landaeta | Nos quedaba un mes para el comienzo de un proceso histórico en Chile en que los ciudadanos elegirán si se elabora o no una nueva Constitución para nuestra República, y si bien es cierto que son muchos los temas que se debatirán eventualmente como los principios fundamentales...
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Nos quedaba un mes para el comienzo de un proceso histórico en Chile en que los ciudadanos elegirán si se elabora o no una nueva Constitución para nuestra República, y si bien es cierto que son muchos los temas que se debatirán eventualmente como los principios fundamentales del país, es un error creer que los ámbitos sociales, políticos y económicos se reducen simplemente a un marco de relación entre el individuo y el Estado, dejando de lado toda la gama de cuerpos intermedios que estructuran y dan vida a la nación.
En este caso quisiera abocarme principalmente a los gobiernos locales, porque a veces no se les ha valorado lo suficiente o se olvida de que estos efectivamente aportan al desarrollo, ya que gestión municipal y participación ciudadana son determinantes a la hora de mejorar la calidad de vida de las personas. Debemos desligarnos de aquellos prejuicios que nos dicen que el Municipio es solo una fuente de asistencialismo o la mayor empresa generadora de empleos en comunas pequeñas y precarias, sino que debemos convencernos de que son las mayores instituciones locales, representantes del Estado y el cauce final de los objetivos de la Administración Pública.
Aunque nos pareciera a simple vista que la gobernanza local es un tema de segundo orden para la elaboración de una nueva Constitución, en la práctica es mucho más importante de lo que creemos, porque es aquí, en los municipios, donde aterrizan y se concretan las políticas públicas con el objetivo claro de resolver las múltiples y crecientes necesidades de las personas.
Más allá si se logra tener o no una nueva Constitución, debemos ser conscientes de que no solo basta con generar una mayor recaudación fiscal para financiar estos llamados “derechos”, sino que se necesita de un Estado más ético, más transparente y más eficiente para que las intenciones de un Chile más justo y equitativo no se queden en el mundo de las ideas o se pierdan de camino así como se pierden muchos dineros públicos, sino que nos obliguemos como ciudadanos a tener un sentido de responsabilidad por el prójimo y el bien común, donde la participación y el gobierno local puedan ser un aliado exitoso para alcanzar el desarrollo integral de Chile.

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