Fotografía: Roberto Matta, El espejo de CronosR

Desde la aparición del Virus Covid-19 que dio la vuelta al planeta, la reflexión ha sido que el mundo no es tan grande como parece, ni tenemos las respuestas tecnológicas necesarias para imponernos como la especie más poderosa en la tierra.
Estimados lectores de este medio, me presento, soy Jorge Concha Fuentealba. Ingeniero en Recursos Naturales, miembro de la ONG Ambiente Sostenible.
Dado los acontecimientos actuales y la emergencia sanitaria que estamos pasando, se hace poco relevante desviar la atención a otros temas que no sean las implicancias del Coronavirus a nuestra forma de vida y nuevas soluciones que desarrollemos como especie humana para mantener la supervivencia y rearmar la calidad de vida estos meses de incertidumbre.
No son pocos los cambios que hemos percibido ya a nivel de reducción de la contaminación atmosférica y material particulado, quedando en evidencia los reales impactos que generamos al ecosistema en su conjunto. Ahora, con la reducción de nuestro rango de distribución a sólo nuestros hogares, dejamos que los animales vuelvan a reconocer sus antiguos territorios.
Pumas en Santiago, Zorros en Concepción y Guiñas en Coihueco.
Son tiempos de cambios en los que hay que estar bien definidos, volver a la inteligencia, re-oxigenar la vida, debemos crecer de manera espiritual y valórica frente a esta nueva condición, y lo estamos haciendo, desde los recuerdos hasta las acciones diarias. Poniendo en valor la naturaleza humana que busca la conexión y atención de los más cercanos, mejorando la comunicación a distancia y la preocupación por quienes están menos protegidos de esta pandemia.
Como recomendaciones les dejo el Documental “Fantastic Fungi” de Louis Schwartzberg y La Cantata “Dialecto de Pajaros” de Quilapayún.

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