Debate en torno al Plebiscito

El Apruebo y el Rechazo no son meras opciones en una papeleta, sino que demuestran dos visiones de país que intentarán combatir no solo en un...
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El Apruebo y el Rechazo no son meras opciones en una papeleta, sino que demuestran dos visiones de país que intentarán combatir no solo en un Plebiscito sino también en una futura Asamblea Constituyente, y ahora, se verán con más ímpetu en la televisión, radio, internet, redes sociales, en conversaciones de sobremesa, en viajes u otras instancias. Pero cada día trae su propio afán, y por eso vemos ahora un debate que surge sobre la posibilidad de hacer el Plebiscito de entrada el mes de octubre, donde algunos reclaman que no es factible hacerlo por la crisis sanitaria que vive el país, pero otros argumentan que, si los espacios comerciales se han estado abriendo, no se debería limitar un evento tan importante como el plebiscito.
Es claro ver que aquellos ciudadanos que están por el Rechazo quieren que el Plebiscito se extienda lo máximo posible, en primer lugar, porque ni siquiera desearon desde un principio este proceso, y porque aparentemente el apoyo por el Apruebo ha aumentado. Por otro lado, aquellos ciudadanos en favor del Apruebo creen que el escenario político es favorable, por tal razón desean que este Plebiscito se haga pronto. Algunos podrían argumentar que aquellos que se oponen al Plebiscito por motivos de aglomeraciones en escenarios públicos,pero no condenan las aglomeraciones comerciales están manifestando su amor al Mercado como un espacio sagrado. Por otro lado, aquellos que condenan las aglomeraciones comerciales, creen que el espacio Público es el sagrado, pero el Mercado una representación de los males de esta sociedad neoliberal.
Si profundizamos en el debate, surgen más preguntas, por ejemplo: ¿por qué alguien del Apruebo consideraría que las aglomeraciones en un Plebiscito se justificarían? porque ha puesto sus esperanzas en que una nueva Constitución eliminará de raíz los grandes males económicos, sociales y políticos del país, y entre más rápido se haga mejor. Por otro lado, ¿por qué alguien del Rechazo justifica las aglomeraciones comerciales y se opone a que el Plebiscito se haga pronto? porque cree que la reactivación económica es fundamental para el bienestar de las personas, pero implícitamente porque considera que una nueva Constitución es innecesaria para eliminar los males del país, es más; piensa que lo bueno que se ha logrado se podría terminar por facciones opositoras extremas.

Sin embargo, debemos hacer una distinción de cuatro grupos, dos pertenecientes al Apruebo y dos al Rechazo. Respecto a los del Apruebo, se puede distinguir una gran masa que desea una nueva Constitución porque señala que su origen no ha sido legítimo al haberse establecido en una Dictadura, pero, sobre todo, porque quieren establecer garantías constitucionales en materia de derechos económicos. Sin embargo, hay un grupo más extremo que ha dejado de manifiesto su deseo de hacer un Estado omnipotente donde incluso peligre la propiedad privada, y del cual sabemos su cercanía con otras realidades cuya ideología ha sido titulada en la historia como un fracaso. Respecto a las facciones del Rechazo, también hay un grupo moderado, que considera que no es necesaria una nueva Constitución, pero están abiertos a generar cambios profundos por medio de leyes y reformas que intenten responder a las demandas ciudadanas. Pero además existe un grupo que defiende el legado de la Dictadura, y no son capaces de hacer un mea culpa sobre los problemas sistémicos en lo social, político y económico que han permanecido en el tiempo y han provocado grandes malestares en la ciudadana.
Más allá de los futuros resultados, debemos generar un debate más reflexivo que pasional, porque la polarización social hará que la posible nueva Constitución sea la imposición de una facción enardecida sobre otra facción resentida. Lo anterior nos da a entender que debemos evitar darle pantalla y voto a los grupos de status quo y refundacionales, porque dividirán al país, cuyo odio y amargura difícilmente sanarán con el tiempo. En cambio, si se les da un mayor apoyo a las facciones moderadas, se podrán lograr acuerdos rápidos y necesarios para el país, haciendo del proceso una instancia democrática, republicana y patriótica.

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