Por Felipe Sandoval

El pasado 10 de octubre, como todos los años, se conmemoró el Día mundial de la Salud Mental, con el objetivo de recordar que la salud de cada individuo constituye una sólida base para la construcción de vidas plenas y satisfactorias. En palabras del director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), “este día se convierte en una oportunidad para que el mundo se una y comience a remediar la desatención histórica que ha sufrido la salud mental”.
La salud mental es igual de importante que la salud física, y no hay que descuidarla. Este año 2020, la confederación española de salud mental, realizó una votación popular online, resultando como lema ganador: “Salud mental y bienestar, una prioridad global”. El lema en cuestión apunta a visibilizar la temática e impulsar un aumento a gran escala de la inversión económica, es decir, que se mejoren políticas públicas y recursos estatales, asignándole a la salud mental la relevancia que amerita.
Para la OMS, la salud mental se define como un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad. Por su parte, para el Plan Nacional de salud mental del Ministerio de Salud de Chile, “la salud mental es la capacidad de las personas y de los grupos para interactuar entre sí y con el medio ambiente, de modo de promover el bienestar subjetivo, el desarrollo y un uso óptimo de las potencialidades psicológicas, cognitivas, afectivas y relacionales, y, el logro de las metas individuales y colectivas en concordancia con la justicia y el bien común”.
Al concretar el concepto, la salud mental incluye nuestro bienestar emocional, psicológico y social. Afecta la forma en que pensamos, sentimos y actuamos cuando enfrentamos la vida. También ayuda a determinar cómo manejamos el estrés, nos relacionamos con los demás y tomamos decisiones. La salud mental es importante en todas las etapas de la vida, desde la niñez a la vejez.
La OMS coloca a Chile entre los países con mayor carga de morbilidad (cantidad de personas de una población) por enfermedades psiquiátricas -23,2%- en el mundo. La depresión mayor y los trastornos por consumo de alcohol ocupan el primer y segundo lugar en las discapacidades atribuidas entre adultos. En niños y adolescentes, la prevalencia de cualquier trastorno psiquiátrico es de 22,5% y entre estos destacan los trastornos de ansiedad y disruptivos. 

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Felipe Sandoval Gutiérrez

Psicólogo

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