Hoy por hoy podemos hablar claramente de “la crisis del COVID-19″. La pandemia del Coronavirus nos ha mostrado la cara más fría y lamentable del sistema económico, sanitario y laboral. Muchos locales están cerrados y otros, a pesar de tener sus cortinas arriba, sufren la baja de ventas y pedidos en momentos en los que los precios van al alza.
Ante este panorama incierto, que ya en reiteradas ediciones hemos planteado (en este espacio editorial), nos quedan claras dos cosas: esta situación tiene para rato y debemos actuar de alguna u otra forma para prevenir no solo el contagio del virus, sino también el aumento de deudas, desempleo y quiebras.
En Ñuble, esta semana se ha reportado un alza significativa en el número de nuevos casos de contagio y la economía local todavía resiste a un Chillán que estuvo en cuarentena total hace sólo un par de semanas.
En San Carlos, la capital de nuestra provincia, la cosa no es distinta; locales cerrados, otros sin clientes y supermercados, farmacias y distribuidoras de artículos de primera necesidad con largas filas para adquirir los tan ansiados productos. Los escolares en sus casas, y las clases por internet. Esta crisis lo ha cambiado todo y seguirá haciéndolo.
¿Qué soluciones pueden encontrar quienes están cesantes? ¿y quienes no están recibiendo salario completo? Hoy las redes sociales y el internet se nos han abierto como una vía de escape.
En el “ciber-espacio”, como le llaman, nos encontramos con capacitaciones, cursos y charlas online gratuitas; situación que, para los más optimistas, es un nicho perfecto para aprender nuevas habilidades, mejorar nuestro manejo de la tecnología e incluso encontrar una forma de generar ingresos.
La gran mayoría de chilenos y ñublensinos se encuentran en incertidumbre económica, situación que debemos enfrentar con creatividad y un espíritu emprendedor, encontrando en lo cotidiano (como el internet) una herramienta útil para nuestro bolsillo.

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