La situación actual a nivel nacional por la pandemia del COVID-19 nos ha dejado, además de interminables y lamentables cifras estadísticas, una pasarela de entrevistados: alcaldes, parlamentarios y autoridades de gobierno acompañan cada tanda televisiva, mismas autoridades que deben gobernar y legislar decisiones cruciales en esta época de pandemia.
Ante este panorama incierto, en el cual ni la ciencia puede asegurarnos cuando y cómo retornaremos a la normalidad, es sumamente relevante el tono y la forma en la que cada autoridad actúa. Es tiempo de austeridad, tanto económica como política; tiempo de pensar en el país, en sus habitantes (desempleados, con recortes de sueldo y, en los sectores más populosos, hacinados en cuarentena). Tal como señaló el Viernes 22 el ministro Jaime Máñalich, no se trata del Gobierno de turno, sino del país entero, y, bajo ese mismo foco, la austeridad debe guiar los pasos de todos los gobernantes. La ciudadanía debe exigir la eliminación de las discusiones por pequeñes, politiquería y verdaderos “estorbos” a la hora de gestionar de manera rápida y eficiente cualquier decisión.

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