A semanas después de ser publicada la sentencia que lo destituye de su cargo de alcalde, Hugo Gebríe (RN) desapareció del escenario local de manera rápida y fortuita. El ahora ex-alcalde de San Carlos, o alcalde suspendido de sus funciones, tuvo que dar un paso al costado luego de la lapidaria sentencia del Tribunal Electoral Regional del Biobío que, tras una solicitud de remoción presentada por tres concejales, acreditó cartoce de dieciocho cargos en su contra.
Aparte de la destitución (proceso que se ha extendido porque Gebríe contrató un nuevo abogado, como lo señaló La Discusión hace unos días), el aprobado proyecto de ley que limita la reelección de alcaldes a sólo tres periodos consecutivos (cantidad de tiempo que, según señalamos en nuestra edición anterior, el rostro de RN cumplió justo este 2020) es otra barrera que, de seguir en similares condiciones, Gebríe no podrá cruzar.
Ante este panorama, podemos predecir, sin lugar a dudas, el fin de una era, puesto que al menos dos concejales (Lucrecia Flores, del PS, y Héctor Guzmán, del PRI) no podrán repostular a sus cargos y quien hasta hace unos meses era la máxima autoridad comunal ya no figura en el radar. Es tiempo, entonces, que aparezcan nuevos actores políticos, o que los actuales renueven su liderazgo y visión de una comuna que se alza como capital provincial.
Tal como lo detalló en La Fontana el cientista político de la UAH, Cristóbal Vega, la tendencia es que las autoridades comunales no compitan con las insiginias de sus partidos políticos, factor que a la hora de votar resta popularidad, sino que decidan ser actores personalistas, es decir, lanzarse como personas naturales casi sin colores políticos. En este sentido, necesitamos personas con vocación de servicio público, pero también visión, profesionalismo y liderazgo. 

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