Es en los tiempos de crisis cuando se sabe realmente como están forjadas las instituciones y quienes la dirigen; en otras palabras, hay que ver como nuestro país reacciona “cuando las papas queman”, como se dice en buen chileno. Y en estos tiempos de pandemia, las papas si que están quemando.
Hoy por hoy, cuando nuestra población se ha visto afectada de manera súbita y sin límite de tiempo, han aflorado nobles valores. En Coihueco, por ejemplo, la microempresa del vecino Francisco Riquelme, se ha dedicado a fabricar viseras plasticas y mascarillas que, con la ayuda de empresas y coterráneos, han podido repartir a funcionarios de la salud y quienes más lo necesitan (como detalló La Fontana durante el mes de abril). En San Carlos, los jóvenes de la agrupación religiosa Collera San Carlos Borromeo han ofrecido un servicio de reparto de medicamentos y compras destinado a beneficiar a los adultos mayores de la cabecera de provincia. Ejemplos como estos y muchos otros, de ollas comunes y donaciones han sido parte de las actividades que realizan en Punilla las agrupaciones sociales, instituciones benéficas y grupos religiosos.
Por otro lado, están las más relevantes instituciones a nivel comunal: las Municipalidades, que han debido afrontar la pandemia con la mejor disposición y servicio, no siempre teniendo gran número de personal. Aquí el desafío, a nivel nacional está para las comunas urbanas y también para las rurales: en las primeras, se necesita de servidores públicos eficientes, amables y rápidos de actuar, mientras que en las segundas se requiere gran compromiso y logística para llegar a cada rincón del territorio: las comunas de Punilla son la fusión de ambas.
Los errores cometidos por el Gobierno con las cajas de Alimentos para Chile (confusión de porcentajes, filtración de documentos y situaciones que terminaron con denuncias a la fiscalía) no deben ser reproducidos a nivel local. Son tiempos de austeridad, el Banco Central lo adelanta: no volveremos a recuperarnos económicamente hasta, al menos, 2022. Y en tiempos austeros, la polémica no debe tener cabida. Con la politiquería parecen salir perjudicados los políticos, pero quien sufre las consecuencias es el ciudadano de a pie.
Estos tiempos de pandemia son la balanza perfecta para evaluar la eficiencia y el rigor con el que trabajan nuestras Municipalidades, autoridades y el Gobierno; los hechos hablarán por si mismos.

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