La región está bordeando los tres mil casos de COVID-19 positivo. Se han juntado hechos impensados: una crisis sanitaria que se ha extendido por cuatro largos meses, una evidente y fuerte crítica ciudadana a la política y, por supuesto, la enorme brecha social que sitúa a Chile entre los países con mayor desigualdad: un 10% de la población concentra más de la mitad (66,5%) de la riqueza (según datos de la CEPAL). Si a esto le sumamos la inestabilidad política reciente vivida en San Carlos y los riesgos sanitarios y pavor colectivo que surgen tras el aumento de casos de Coronavirus en Punilla, la ecuación nos da como resultado un adverso panorama. Mientras más tarde termine esta pandemia, más desolada estarán nuestras billetera, nuestras familias y nuestra mente.
Al escenario anterior debemos (por una cuestión cívica) agregar y posicionar como es debido los próximos eventos electorales que vivirá nuestra ciudad, región y país. Con tantas noticias del COVID-19 invadiendo los medios de comunicación y las redes sociales (con justa razón, ya que la pandemia ha cobrado más de seis mil muertes), es natural que el ciudadano de a pie olvide o ignore el calendario electoral que trae el año en curso y el próximo.
El plebiscito constitucional, por ejemplo, es el 25 de octubre y el inicio de las campañas del “Apruebo” o “Rechazo” están demarcadas el 25 de agosto; es decir, el próximo mes.
Por otro lado, las elecciones municipales, tan anheladas para el cese de la efervescencia política en San Carlos, por ejemplo, serán en abril del 2021, pero el proceso iniciará en septiembre del presente año (puesto que si al interior de los conglomerados habrán primarias, deben declararse dichas candidaturas el 28 de ese mes).
A todo lo anterior agreguemos que, paralelamente a las elecciones de alcaldes y concejales existirá la votación de gobernadores regionales, el nuevo (y en su momento, cuestionado) cargo que acompañará al intendente de cada región. Las fechas para las elecciones primarias y elecciones per se son las mismas para alcaldes, concejales y gobernadores regionales.
Estamos hablando, entonces, de un desafío a la logística electoral a nivel país y a la política en general: llevar a cabo un plebiscito tremendamente decisivo y elecciones de alcaldes, concejales y un nuevo cargo de gobierno sumado al factor pandemia y crisis social sobrecargarán al electorado si no se llevan a cabo de manera informada, analítica y en total conexión sociológica con quienes conformamos la alicaída sociedad chilena. 

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