Identificar y conservar recursos genéticos de interés patrimonial en la precordillera. Ese es el objetivo de la prospección biológica iniciada por investigadores de INIA Quilamapu en la zona de inundación del futuro Embalse Zapallar (Región de Ñuble).
El equipo recorrió áreas de las comunas de Pinto y El Carmen que quedarán bajo el agua tras la intervención. La iniciativa busca resguardar hongos y bacterias antes del inicio de las obras hidráulicas proyectadas en el río Diguillín,.
Los profesionales pertenecen al Banco de Recursos Genéticos Microbianos, unidad que preserva el patrimonio nacional biológico desde 2012. Dicho repositorio cumple con el mandato estatal de custodiar especies vegetales y microorganismos de ecosistemas naturales.
El director regional de INIA Quilamapu, Javier Chilian, señaló que “esta zona será parte del lecho inundado, esos microorganismos se van a perder, por lo que intentamos resguardarlos para el futuro, con fines y usos científicos”.
La institución alberga la Colección Chilena de Recursos Genéticos Microbianos (CChRGM) en la ciudad de Chillán. Esta unidad sigue los estrictos protocolos exigidos por el Tratado de Budapest, acuerdo que regula el patentamiento biotecnológico.
Lee también: Formalizan a detenido por incendio forestal y robo de electricidad en Chillán Viejo
Podrían controlar plagas
El trabajo en terreno consideró la toma de muestras de suelo y elementos asociados a la flora local. El curador de la unidad, Jean Franco Castro, indicó que “el trabajo consistió en colectar muestras asociadas a plantas nativas y al lecho del río, para aislar microorganismos propios del lugar y conservarlos en el Banco de Recursos Genéticos Microbianos de INIA Quilamapu”.
Los científicos buscan desarrollar bioinsumos para la agricultura que actúen como promotores de crecimiento en plantas. Estos organismos podrían reemplazar productos químicos y controlar plagas de forma biológica.
Relacionado: Plan «Avenida Viva» cortará el tránsito en Chillán una vez al mes para realizar ferias temáticas
Su valor radica en la adaptación natural a las condiciones ambientales exigentes de la precordillera. Estos microorganismos soportan veranos de alta radiación solar e inviernos fríos, características claves para la resiliencia productiva.
El futuro Embalse Zapallar regará diez mil hectáreas agrícolas y beneficiará a 2 mil 500 agricultores. Su entrada en operación está prevista para el año 2030.













