Un total de 206 variedades tradicionales de porotos chilenos fueron repatriadas a Chillán (Región de Ñuble) durante junio. Así lo informó este miércoles, 17 de junio el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA). Las semillas permanecieron resguardadas por casi cuatro décadas en Colombia.
Actualmente, la unidad de conservación resguarda una colección que asciende a 1.239 accesiones de porotos. Aquellas recolecciones botánicas se ejecutaron a fines del siglo pasado mediante diversas prospecciones territoriales.
Las muestras germinativas fueron enviadas al Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), recinto ubicado en Cali. El traslado al país extranjero buscó proteger las recolecciones efectuadas entre Arica y Chiloé. La Subsecretaría de Agricultura y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura respaldaron el procedimiento logístico.
El curador del banco de germoplasma, Gerardo Tapia, indicó que realizaron “un catastro de las variedades que ya no estaban disponibles en nuestros bancos y gestionamos su repatriación”. El agrónomo agregó que “son materiales que vuelven al país después de casi cuatro décadas y que forman parte de nuestro patrimonio agrícola”.
El cargamento arribó a la capital regional de Ñuble contenido en bolsas selladas y provisto de códigos de trazabilidad. Cada envoltorio almacena alrededor de 20 legumbres autóctonas. El volumen recibido resulta suficiente para iniciar una multiplicación botánica bajo condiciones ambientales controladas.
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Buscan regenerarlos para tener más disponibilidad
Para expandir el inventario disponible, los científicos de la entidad pública trabajarán aplicando estrictas medidas de aislamiento. El investigador del INIA afirmó que “el primer objetivo es regenerar el material recibido y aumentar la cantidad de semillas disponibles”.
Además, el especialista señaló que “para ello trabajamos en condiciones de confinamiento, evitando posibles contaminaciones por enfermedades o condiciones adversas, y resguardando la calidad de la semilla que se obtendrá”.
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El proceso técnico enfrentará diversos desafíos climáticos debido al almacenamiento prolongado del material biológico. Las plantas nativas permanecieron congeladas durante décadas. Ante el complejo escenario, el curador dijo que “ellas crecieron en su origen en condiciones climáticas distintas a las actuales”.
La diversidad genética recuperada sienta bases funcionales para crear nuevas adaptaciones de la leguminosa. Los cultivos venideros podrían desarrollar tolerancia a la sequía y resistencia frente a plagas. El equipo de investigación evaluará el contenido de fibra y almidones en los vegetales.













