La mosca Drosophila suzukii es una plaga invasora del sudeste asiático que destruye cultivos de berries en Chile. Así lo dio a conocer este miércoles, 8 de julio el INIA Quilamapu de Chillán (Región de Ñuble). El organismo participó en el seminario del proyecto que congregó a casi 200 asistentes de Chile, Argentina y Costa Rica de forma online.
El insecto, que mide menos de tres milímetros, fue detectado por primera vez en Chile en 2017. La hembra perfora arándanos, frambuesas, frutillas y moras con su ovipositor aserrado para depositar sus huevos. La plaga genera pérdidas económicas millonarias y mayores costos asociados al control químico de los huertos frutales.
Durante la jornada virtual, profesionales de la agricultura analizaron los desafíos que impone el cambio climático para el sector. En la actividad, representantes de ODEPA expusieron las modificaciones en la oferta de frambuesas destinadas a la exportación. La audiencia estuvo integrada por 183 chilenos, ocho argentinos y dos costarricenses, quienes siguieron la transmisión.
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Alertas basadas en inteligencia artificial
Para enfrentar la situación, el proyecto creará un modelo predictivo gratuito basado en variables climáticas. En los predios locales, se compararán huertos que usen las alertas tempranas con predios sin recomendación técnica. La herramienta digital, desarrollada con Chile Alimentos, busca proteger la comercialización de la fruta chilena.
La mosca de alas manchadas perjudica de forma directa o indirecta a más de 1.600 productores. Los agricultores afectados pertenecen principalmente a las regiones de Maule y de Ñuble. El nuevo sistema informático estará disponible de forma gratuita para apoyar a todo el sector frutícola nacional.
El entomólogo de INIA Quilamapu, Luis Devotto, señaló que «dependiendo del nivel inicial de infestación, esperamos reducciones de la plaga en un rango de 30 a 60%». El investigador también afirmó que «la nueva realidad climática exige un manejo muy fino, evitando funcionar con piloto automático».













