Un total de 1.000 días de presidio efectivo (2 años y aproximadamente 8 meses) deberá cumplir un hombre de 46 años en Chillán (Región de Ñuble). Según informó este lunes, 25 de mayo el Ministerio Público, el individuo enfrentó un juicio tras atacar y arrojar un fluido acelerante a su exconviviente.
Los actos de violencia ocurrieron cerca de las 19:00 horas del 31 de enero de 2024. Durante esa jornada, el condenado discutió con la mujer y la golpeó en múltiples zonas del cuerpo. Luego de las agresiones físicas, el atacante vertió el contenido de una botella sobre la afectada.
La investigación se desarrolló mediante diversas diligencias de Carabineros y la Brigada de Homicidios de la policía civil. El fiscal de la zona, Florentino Bobadilla, señaló que el individuo “la amenazó de forma seria y verosímil, diciéndole que la iba a quemar; lo anterior, mientras tenía un encendedor en una de sus manos”. Pericias químicas posteriores demostraron que el líquido utilizado en el ataque poseía características de un agente acelerante.
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Justicia concluyó que el ataque fue motivado por celos
El Tribunal Oral en lo Penal dictaminó 800 días de reclusión por el delito de lesiones menos graves. A esa cifra se añadieron otros 200 días de castigo debido a las amenazas descritas por la parte persecutora. Ambas infracciones penales se enmarcan jurídicamente dentro de un contexto de violencia intrafamiliar.
Los magistrados del tribunal calificaron el comportamiento del sentenciado como un acto sumamente cruel y desproporcionado. El fallo estipula que la conducta “superó con creces a la necesaria para cometer el delito, y todo motivado por los celos, emoción del todo espuria, que no hace sino dar cuenta de la idea de poder que el encartado creyó tener sobre la víctima”.
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Durante la instancia judicial, la defensa del implicado solicitó cumplir la condena bajo un régimen de pena sustitutiva. El ente persecutor argumentó en contra de la petición debido a la alta gravedad de los acontecimientos acreditados.
Para determinar la modalidad del castigo, las autoridades analizaron el antiguo historial delictivo del encausado. La revisión de documentos reveló que el infractor registraba dos condenas previas por delitos de homicidio. Tras evaluar los datos, el juzgado rechazó los beneficios extrapenitenciarios y ordenó el cumplimiento efectivo del encierro.













