Este viernes, 25 de septiembre, se conocieron los primeros resultados de una investigación que busca reutilizar residuos de la industria vitivinícola. Los antecedentes fueron presentados en Cerro Negro, Quillón (Región de Ñuble). Así lo informó el Ministerio de Agricultura, detallando que los animales evaluados necesitaron entre 8% y 10% menos alimento para alcanzar resultados similares.
El orujo de uva es lo que queda de las uvas después de prensarlas durante la elaboración del vino. Está compuesto principalmente por pieles, pulpa, semillas y tallos.
La investigación busca aprovechar ese material como insumo para la ganadería, en lugar de tratarlo únicamente como un descarte. El proyecto conecta así dos actividades productivas relevantes del territorio: vitivinicultura y producción ganadera.
Primeros resultados fueron obtenidos en corderos
Los ensayos incorporaron hasta 20% de orujo seco en la dieta de los animales. Según los resultados informados, esa proporción no afectó su crecimiento ni su salud digestiva.
Además de requerir entre 8% y 10% menos alimento para obtener resultados similares, los ejemplares registraron un rendimiento en faena 1,5% mayor. Los investigadores continúan analizando el alcance de estos resultados antes de ampliar su aplicación.
El profesor Rodrigo Allende, investigador de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Concepción, señaló que los antecedentes permiten avanzar hacia una nueva etapa.
“Los resultados son muy positivos y nos permiten dar un paso más. Ahora queremos probar esta alternativa en novillos y caprinos de leche, para ampliar sus posibilidades de uso y llevar una solución concreta a los productores”, afirmó.
El equipo también estudia si la utilización de este subproducto puede contribuir a reducir emisiones de gases de efecto invernadero y generar cambios en la calidad de la carne. Esos aspectos continúan bajo evaluación y todavía no cuentan con resultados definitivos informados.
Investigación comenzó a evaluar este residuo en 2025
El trabajo corresponde a un proyecto de Bienes Públicos de Corfo, financiado mediante el programa Desarrollo Productivo Sostenible. Fue mandatado por la Seremi de Agricultura y es ejecutado por investigadores de la Universidad de Concepción.
En julio de 2025, LA FONTANA informó que el equipo había recolectado más de 2.500 kilos de orujo para elaborar harinas, tortas prensadas y extractos. En ese momento, la iniciativa avanzaba hacia pruebas destinadas a determinar dosis y posibles usos en alimentación animal.
La etapa actual permite contar con resultados experimentales concretos en corderos, después del trabajo previo de procesamiento y evaluación del material.
Actualmente, el proyecto se encuentra además en una fase de transferencia y difusión de resultados entre cooperativas y productores del Valle del Itata.
Próxima etapa incluirá otras especies
Los investigadores proyectan ampliar los ensayos hacia novillos y caprinos de leche. El objetivo será establecer si los resultados observados hasta ahora pueden reproducirse en otros sistemas productivos presentes en Ñuble.
La iniciativa busca también generar una alternativa de aprovechamiento para un subproducto disponible localmente y reducir el impacto asociado a su disposición. El trabajo se inserta así en un enfoque de economía circular, donde materiales derivados de una actividad productiva pueden incorporarse como recursos en otra.













