Fomentar la lectura y la imaginación infantil mediante formatos análogos. Ese es el objetivo de la obra «El día en que el internet se acabó», que se presentará gratis este sábado, 18 de abril en el Teatro Municipal de Coelemu (Región de Ñuble) bajo la producción de Teatro La Compota.
La pieza relata el encuentro entre Catalina, una niña conectada al mundo digital, y el señor Análogo. La historia, que aborda la dependencia tecnológica, expone el valor de los cuentos narrados en voz alta. El proyecto cuenta con financiamiento del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.
La directora de la obra, Francisca Díaz, indicó que «me di cuenta que las niñeces de hoy, no conocen lo que es el mundo sin internet». La dramaturga señaló que «es muy importante que los niños y niñas asistan a experiencias de narración oral, porque se fomenta la sensibilidad artística, pero sobre todo la escucha».
Mediante la actividad escénica, se desarrollan la imaginación y la empatía infantil. Las narraciones orales permiten crear relatos propios, las historias compiten actualmente contra múltiples estímulos digitales cotidianos.
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Diseño escénico y musicalización
La puesta en escena utiliza un butai diseñado con dimensiones mayores al formato tradicional. Este teatro de madera, construido especialmente para la iniciativa, permite exhibir ilustraciones hechas a mano, que hace posible el kamishibai, una forma tradicional japonesa de narrar historias.
La encargada de la creación musical, Javiera Hinrichs, afirmó que «las canciones son muy importantes porque ayudan a presentar a los personajes y a destacar los momentos clave del cuento».
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La intérprete musical indicó que «la música no solo acompaña la narración, sino que ayuda a construir atmósferas, combinando canciones y sonidos que hacen la experiencia más dinámica y envolvente».
El encargado de la construcción del teatrillo, Joaquín Jarpa, dijo que «fue un proceso bien dinámico, donde definimos colores, medidas y terminaciones para que se integrara completamente a la estética de la obra». Los elementos visuales complementan los sonidos interpretados en directo.
La productora de la circulación, Gisel Sparza, afirmó que «muchas veces se priorizan espacios más grandes, pero para nosotros es clave que el público habite la biblioteca, que las familias y los niños la ocupen de otra manera, y que desde ahí se despierte también el interés por la lectura». El acceso a las funciones no requiere pago de entradas.













